Carolina Bazán: Lleva el Sabor de Chile, Freso y de Temporada, al Corazón de Santiago

Carolina Bazán creció con un gusto de primera mano en diversidad, como hija de un diplomático, vivió en diversos países antes de cumplir los 13. A la edad de 23, ella y su madre abrieron su primer restaurante, el que fue puesto a cargo de Carolina. Gracias a la visión, pasión y determinación de Bazán, quien forjó su camino hasta la cima, logró que su restaurante ganara el lugar número 20 en la prestigiosa lista de los 50 mejores restaurantes de América Latina 2016.

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Carolina Bazán explicó en entrevista que ella nunca tuvo “ese momento” donde supo que quería ser cocinera. Después de todo, dijo, estudiar gastronomía no era popular. En cambio, a los 18 años, cuando acababa de graduarse de la escuela secundaria, un amigo suyo, cuya hermana era una cocinera, le propuso la idea de convertirse en chef.

“Después de que mi amigo me sugiriera trabajar como chef pensé: bueno, podría intentarlo y, para mi sorpresa, resultó que realmente me gustó”

Bazán fue a escuela culinaria y más tarde realizó una pasantía en Perú, lo que abrió su mente a nuevas ideas. Explicó que mientras estudiaba, ella había formado ciertas ideas preconcebidas acerca de cómo las cosas deben ser, mientras que sus experiencias trabajando en Perú (y más tarde también en Milán y París) le abrieron los ojos a las infinitas posibilidades que el mundo tiene para ofrecer.

Después de Perú, Bazán regresó a Chile y comenzó a trabajar con su madre. Esposa de un embajador, la madre de Carolina Bazán había tomado clases de cocina en los distintos países en los que la familia había vivido, experiencias que contribuyeron a la educación culinaria de su hija. Un amigo le ofreció un lugar en el centro de Santiago con la propuesta de abrir un restaurante, ella aceptó la propuesta, y acordó con su hija que a su regreso se haría cargo de la cocina. Después de la apertura el 2003, Ambrosía rápidamente llegó a destacarse como un referente para almorzar en el centro. El 2011, la familia de Ambrosía se preparó para un cambio de engranajes. Bazán decidió retomar sus estudios, trabajando con el chef Gregory Marchand en París durante un año, para después regresar a Santiago. Ambrosía volvió a abrir sus puertas el 2013, y se trasladó al barrio de Vitacura, hacia el este de Santiago, y no ha decepcionado.

“Creamos esta segunda versión de Ambrosía para enfocarnos en una cocina fresca y de temporada, en un entorno relajado y acogedor. También prestamos gran atención al detalle en nuestra carta de vinos, para ofrecer a los clientes la mejor experiencia gastronómica posible.”

Bazán nos dijo algunas cosas que la gente puede no saber de ella como chef:

“Una cosa que podrían no saber es que soy muy exigente en la cocina. Contamos con un ambiente relajado y agradable, pero cuando llega el momento real de preparar y presentar el producto final, soy extremadamente exigente”.

“Me gusta mucho probar cosas nuevas, nuevos sabores, nuevas recetas, nuevos ingredientes”.

“Vivo al máximo, y aporto mis experiencias a mi cocina, permitiendo que mis pensamientos y sentimientos influyan en los platos que creo cada día.”

Ambrosía no tiene ningún menú fijo. Por el contrario, Carolina nos explicó que ella abre la nevera cada mañana y decide qué crear en base a lo que dispone, tal como lo hace en la cocina de su casa.

“Me gusta hacerlo de esta manera porque no sólo mantiene el menú refrescante y emocionante, sino que también me da la libertad para trabajar con los mejores ingredientes que tengo a disposición en un día determinado”

Bazán además nos reveló que la familia de Ambrosía abrirá un nuevo restaurante en los próximos meses. Este nuevo Ambrosía será más pequeño, con cerca de 40 asientos, para una experiencia bristo más acogedora.

Muchas personas que aspiran a ser un chef deben saber que no todo es diversión y juegos, la carrera también requiere una gran cantidad de trabajo duro, algo que Bazán puede atestiguar.

“Es muy difícil. La persistencia es clave. Si tienes una idea clara, síguela e insiste en lo que crees”.

Desde que era joven, Bazán admiró a aquellos que simplificaban el proceso de la cocina, refiriéndose a Jamie Oliver como un ejemplo de alguien que respeta mucho por sus esfuerzos en hacer recetas más accesibles al gran público. Añadió que el estilo, la cocina y los sabores que David Chang produce en sus restaurantes (en Nueva York, así como varias otras ciudades internacionales) son admirables y una inspiración para ella.

Bazán explicó que existen algunas diferencias entre las industrias culinaria de América Latina. En Chile, es algo que sólo recientemente está alcanzando el máximo de su potencial.

“Antes, salir a comer a un restaurante significaba ir a uno de cocina exterior. Ahora, las personas están comenzando a apreciar el valor de la gastronomía de sabores tradicionales, y tienen realmente ganas de tener esos platos sobre la mesa.”

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